jueves, 11 de agosto de 2011

Lectura crítica 1 corregida

Ejercicio de Lectura Crítica.
FAMOSOS

En general, nuestro criterio está sujeto a constantes variaciones, ya que no todo el mundo tiene ideas fijas. Ni siquiera todo el mun­do tiene ideas. De ahí que los sondeos de opinión sean siempre muy superficiales y, a pesar de eso, nunca se toque fondo. No obstante son significativos.

En una valoración de los españoles más famosos ocupan los tres primeros lugares el futbolista Raúl —cómo me gustaría que lo fichara el Málaga—, el juez Garzón —que no quiero que me fiche— y la actriz Penélope Cruz —a la que fiché desde que la vi—. Supongo que si estuvieran vivos Severo Ochoa o Luis Cernuda, no se alteraría la clasificación. (Cuando murió éste último, en 1961, fui el único que escribió un artículo sobre él. Unas pobres palabras de urgencia a las que titulé ‘La piedra sin rui­señor’. Fue en el triunfante Ya de aque­lla época y me costó mucho trabajo con­vencer a su director, un buen hombre muy responsable, pero poco dado a la lírica). Hago este paréntesis porque viene a cuento con lo de la fama, que es la prima de pue­blo de la gloria. No hablo de la posteridad, ya que no creo en ella.

A la fama se puede llegar como Fleming o como Bin Laden. A ella no le importan los accesos. San Francisco de Asís y Jack ‘el Destripador’ fueron seres humanos bas­tante diferentes, pero tienen en común su celebridad. Si nos diéramos una vuelta por las hemerotecas abriéndonos paso entre la hojarasca amarilla encuaderna­da, comprobaríamos que hay personas inolvidables de las que no conservamos el menor recuerdo. ¿Cómo pudimos ocuparnos tanto de ellos, que ahora no ocupan ningún lugar en nuestra memoria? Hay gentes cuya notoriedad se debe a sus des­manes, que siempre impresionan más que los comportamientos apacibles. Famosí­simos fueron ‘el Lute’, al que admiré por su regeneración, y ‘el Jarabo’, al que admiré porque se cargó a varios usureros. Más recientemente fueron célebres Roldán, el que mandaba en la Benemérita, y Cama­cho, el que mandaba en Gescartera. Flo­res pestilentes de un día. Nadie se acordará de ellos cuando pase el tiempo. Tampoco de los que pasaron por el mundo intentando mejorarlo.

Manuel Alcántara. Sur.
PREGUNTAS
1.    Señale la organización de las ideas del texto. (Puntuación 1,5 puntos)
2.    Indique el tema y escriba un resumen del texto. (Puntuación 1,5 puntos)
3.    Opinión personal sobre el contenido del texto. (Puntuación 1 punto)
4.    Explica la formación de las siguientes palabras (Puntuación  2 puntos): porque, celebridad, hojarasca, acordará.
5.    Analiza en el texto la coherencia y la adecuación (Puntuación  2 puntos).
6.    Analiza en el texto la cohesión (Puntuación máxima: 2 puntos).

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